El giro de cuello en baloncesto.

Hola a todos, hoy quería aprovechar el final, el pasado miércoles ya, de la liga Endesa para analizar algunas cosas de esos equipos y de esas series que se pueden perfectamente extrapolar a situaciones de baloncesto de andar por casa que todos vivimos habitualmente si somos entrenadores o jugadores. El Real Madrid, cargándose una vez más mi profecía venció por un contundente 3-0, mostrando una absoluta autoridad en el marcador durante los tres partidos, y no solo en el marcador, a efectos de sensaciones también, salvo momentos de orgullo y calidad puntuales del Barcelona, el Madrid siempre dio la sensación de tener muchas velocidades más que el Barsa en la pista y ases guardados por si debían salir. Al final tuvo que sacar alguno en el primer partido pero no le hizo falta hacer mucho más en toda la final que poner el consabido rodillo de juego con el que obtuvo mucha menos resistencia que la que dio por ejemplo Valencia, del medio Ceheginero Carles Durán.

Y si analizamos jugador por jugador la plantilla vemos que no hay tantas distancias, y si analizamos los entrenadores y su demostrada valía, hasta parece que pesa más la trayectoria de Pascual, entonces, ¿a qué se ha debido este desequilibrio?. A mi me gusta mucho, como bien sabréis ya, los aspectos psicológicos del juego. Les doy una importancia crucial, creo que una mente te puede llevar donde tu no crees que vas a llegar, te puede rescatar de cualquier lado, pero también puede hacer el efecto contrario y hundirte hasta fallar bandejas de guardería. Creo que Xavi Pascual es un grandisimo entrenador, y no tengo ninguna información que me haga pensar lo contrario, pero son ya siete temporadas y media viendo jugar al Barcelona de Xavi pascual y uno puede sacar sus propias conclusiones.

Xavi Pascual es el tipo de entrenador que provoca el giro de cuello en el jugador de baloncesto, ese movimiento constante y espontaneo de nuevo cuño que desarrollan sus jugadores a las pocas semanas de caer en sus manos y en las de entrenadores de ese perfil. Este giro de cuello consiste en una mirada buscando la cara del entrenador mientras retrocedes a campo defensivo después de haber llevado a cabo una acción ofensiva, un tiro, un pase, una perdida. En una décima de segundo los jugadores buscan conocer el grado de satisfacción de su entrenador con su reciente actuación en la última jugada del equipo y el nivel de consecuencias que le va a traer su acierto o desacierto en la misma. A veces, sobretodo en los bases, este giro de cuello también existe en la subida de balón, aunque aquí es la búsqueda de información la que prima, también es un síntoma de falta de confianza en tus propias ideas y en tu lectura del partido. Bajo mi punto de vista, jugar con el giro constante de cuello es como jugar con una pesada mochila a tus espaldas, jugar con niveles de confianza al límite de lo deseado.

Hace muchos años, cuando yo comenzaba a jugar, aún se veían por las pistas entrenadores que castigaban el error con el banquillo, era una cosa casi automática. Error, banquillo. Como si al sentarte en el banco te fuera a visitar una musa que te diese toneladas de acierto e hiciera que salieras a pista de nuevo para no volver a fallar. Que el banquillo no era una bañera quedó más que claro. Uno está sucio, se mete en la bañera y sale limpio siempre, uno esta fallando, se mete al banquillo y sale acertando siempre, no, un banquillo no era una bañera, y además era bastante antipedagógico para los jugadores profesionales, ni cuanto menos para los jugadores en formación. Eso ya no se ve, eran los 80. Pero ahora se ven nuevas formulas de lo mismo. Los jugadores con el perfil de entrenadores Xavi Pascual saben que a cada acción errada pierden un pequeño decimal o porcentaje de su estancia en el campo, lo saben y cuando acumulan algunas (en unos entrenadores la paciencia es todavía más corta que en otros) van al banquillo, y en plantillas tan abrumadoras como la del Barsa a veces es para no volver. Esa espada de Damocles que pende sobre las cabezas de los jugadores es muy llevadera para jugadores curtidos y que además se saben imprescindibles, pero la gran mayoría no lo sabe llevar bien. Consecuencias, se pierden activos en la plantilla y consigues que al final los jugadores vayan a la suya más que todos a una.

En el baloncesto profesional los jugadores tienen que aguantarse, es su trabajo. Pero también en nuestros niveles encontramos jugadores con giro de cuello constante. La confianza que un jugador necesita para sacar su juego en pista debe ser inmensa, a veces te cuesta como entrenador poder darle esa confianza pero cuando un jugador siente que puede jugar sin estar pendiente de si tu lo vas a sentar o le ha desagradado tal o cual acción puede poner toda su concentración y atención en el propio juego. Y cuando llegas a niveles altos de confianza con él lo puedes sentar porque no tiene su día. Y se lo dices así. En la temporada pasada a mi me pasó, a uno de los jugadores que más he tenido que cuidar a efectos de hacerle subir su confianza porque estaba muy baja y todo se lo cuestionaba, en un partido lo tuve que sentar y decirle que hoy no era su día, que estaba muy desacertado y que no confiaba en él para jugar los minutos que faltaban. Y no es fácil hacerlo, pero el jugador si sabe que otros días por él has tenido mucha paciencia y que estas encima de él tratando de hacer crecer su juego, te entiende y no se traumatiza, y no te busca con la mirada en sus acciones del siguiente partido. Por otro lado he tenido jugadores que han llegado a mis manos con un giro de cuello tan acuciado y tan interiorizado que no se lo he podido corregir, simplemente me acostumbré a que me mirase y trataba de ponerle siempre la misma cara, a ver si dejaba de encontrar interesante buscarme tras cada acción, pero siguió haciéndolo hasta el último partido y el último entrenamiento.

Yo no sé si es mejor o peor dar rienda suelta a los jugadores o llevarlos con las riendas bien apretadas. Imagino que cada uno tendrá su propia manera de pensar y sacará sus propias conclusiones. Yo creo que encorsetar en cualquiera de sus sensaciones a una persona que tiene que expresarse es un error. Y un jugador debe expresarse con su cuerpo y su mente en una pista, lógicamente con un montón de reglas de equipo ofensivas y defensivas mandadas y entrenadas para funcionar con más éxito en conjunto, pero con un porcentaje y alto a poder ser, de capacidad y creación libre.

Yo trato de eliminar el giro de cuello del baloncesto, la dependencia, el parasitismo, la autonegación que se ve en nuestros jugadores. ¿Tu cómo lo ves?

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