Creo en mi.

Hola a todos, esta es la entrada con la que pienso despedir el 2018. Este año ha sido el año en el que como entrenador he sufrido un descenso deportivo con el CB Begastri. Bajamos de liga EBA a liga Nacional, venciendo en la pasada temporada en tan solo 2 partidos de los que jugamos (me niego a contar el partido no concluido contra Alfas del Pi como victoria por más que nos lo diesen así desde la FEB, fue victoria, pero de otro tipo y de una grandeza muy superior). Este 2018 también es el año en el que después de 16 temporadas consecutivas he dejado de entrenar. Esta temporada actual no llevo ningún equipo, de ninguna categoría. Entreno por voluntad y devoción absoluta de padre (como ya expliqué aquí hace unas entradas) a un grupo de 5 chavales (entre los que se encuentran mis dos hijos) una horita a la semana, y eso es todo.
Este 2018, si me centrase tan solo en los datos que he expuesto hasta ahora se podría calificar de un año negativo, pero no lo ha sido así, de ningún modo. Existe una primera norma ya en mi vida que se titula “Aprende a ver siempre el lado positivo de las cosas”. Eso me lleva a un consejo, si alguien no la ha visto debe ver la película “El lado bueno de las cosas”, desde este punto de vista, desde esta perspectiva de me: “esté pasando lo que me esté pasando hay siempre una parte positiva, cuanto antes la localice, la interiorice, la disfrute y la haga mía, antes sacaré a mi cerebro del bucle en el que le gusta meterme para disfrute suyo”. Así pues, y en virtud de esta norma muchisimas cosas buenas me han pasado en 2018. Porque además lo bueno atrae a lo bueno, las leyes de la atracción son muy claras en este sentido y nuestra vida está marcada por una serie de aprendizajes que se nos irán repitiendo una y otra vez, con una mascara o con otra, hasta que los aprendamos o caigamos en el intento.
Esta forma de ver la vida ayuda a generarte una autoestima elevada. Valorarse a uno mismo es una de las cosas más difíciles que nos permitimos hacer los adultos, es una de las barreras de crecimiento más potentes que nos ponemos, autozancadillas incomprensibles que nos aislan de nosotros mismos. Yo me tengo en muy alta estima, yo meo colonia (como vulgarmente se decía de Pep Guardiola), porque sí, porque me esfuerzo mucho en muchas cosas. Controlo cada circunstancia de mi vida para tratar de ser positivo, beneficiar a quien se me cruza por el camino, empatizar con los que me generan otros tipos de sentimientos, entregar energía positiva, no molestar los sitios ni a las personas a las que llego y hacer mejor el momento que antes de mi llegada.
Me considero un gran maestro, porque mis alumnos me quieren, porque trato de darles más cosas que las curriculares, porque trato de que mi mensaje les haga bien, les de cariño y quieran venir al colegio con actitud positiva. Me considero un gran maestro porque velo porque el clima de armonía con los compañeros de trabajo sea siempre alegre, para que a todos nosotros nos apetezca ir a ese sitio (que años atrás se parecía siempre en mi cabeza al concepto jaula más que al concepto escuela) a dar lo mejor para los niños y niñas que infantil y gentilmente se ponen a nuestra disposición.
Me considero un gran padre porque vivo por ellos, trato de darles el ejemplo adecuado, trato de hablarles para enseñarles a pensar y no a preguntar, les dedico mis días y lo hago con absoluta ilusión. Son lo mejor que me ha pasado nunca y entiendo que no son de mi propiedad, la vida me los ha puesto en el camino pero un día se irán a vivir su vida, y yo debo hacer en este tiempo muchas cosas, mostrarles un hogar lleno de amor para que conozcan ese sentimiento, otorgarles grandes valores, para entregar a la sociedad dos grandisimas aportaciones, conseguir que se conozcan al completo, viéndose sus virtudes y sus defectos para aprender a vivir en armonía con ambos, y para que aprendan que la generosidad en la vida es un boomerang y que en la vida todo lo que buscas desde la necesidad de encontrar algo para satisfacer alguna faceta desanclada de tu alma sale mal, la vida se vive igual que gritas en lo alto de una montaña para oír tu eco, y cuando vives así, con generosidad, sin intención en tus actos y buscando lo bueno de cada cosa el camino se va abriendo. Todo este párrafo es el conocimiento que quiero entregar a mis hijos para su vida, tengo mucho que hacer y mucho que acompañarles en sus tropezones para aspirar a lograrlo. Pero soy un gran padre porque tengo claro lo que les quiero enseñar, si lo conseguiré o no en mayor o menor medida eso ya es otro cantar, pero que se lo que quiero para ellos, eso si es cierto y por eso me tengo en esta elevada estima.
Me considero a su vez un gran marido, porque veo a mi mujer como un alma completa que no me necesita, ni yo a ella. Ella es ya casi libre y yo estoy en camino de aprendizaje, de todos los tabues, de todos los candados que el poso de tradiciones nos van anudando. He tenido durante más de un año un objetivo muy claro, que era entregarle el pasado 11 de diciembre, en su 40 cumpleaños un regalo, un libro escrito por mi para ella. Un libro de su vida, para que se vea lo increíble que es (porque hay personas que no son capaces de verlo por ellas mismas, y mi mujer es de esas), y este objetivo me ha movido cada día de los pasados 15 meses hasta tenerlo todo listo. Pensar en la sonrisa que pondría cuando lo viese, en las lagrimas que derramaría, en lo que el propio libro podría aportarle me daba fuerzas, me hacía devanarme los sesos, me demostró a mi mismo que me importa hasta limites aún no transitados, y por ello, con mis doscientos mil defectos, que entre ella y yo mismo me descubrimos a diario, como marido, a pesar de ellos, me considero un gran marido, porque me mueve su ilusión.
Me considero un gran entrenador de baloncesto. Por varios motivos, el principal es porque entiendo mucho del juego, de como yo veo el juego, y sé que podría plasmarlo en cualquier categoría, desde la más alta hasta la más baja. Pero también porque me encanta la gestión de personas, y en esta faceta también me esfuerzo mucho, en hacer mejor un sitio conmigo que sin mi, en encender bombillas ocultas que todos tenemos y que a las edades en las que me llegan la mayoría de jugadores están apagadas, ni siquiera suelen tener ni el interruptor colocado. Hacer mejor a alguien mientras le toco los miedos para sacar luego de él una mejor versión, deportiva y personal, es una de mis aficiones favoritas. Lo hago desde mi faceta de entrenador de baloncesto porque es lo que me enamoró de pequeño, pero si me hubiera dado por la colombofilia (cría y adiestramiento de palomas, sobre todo mensajeras) pues lo haría con las personas que compartiesen afición conmigo. El baloncesto por un lado es mi pasión y por otro mi excusa para llegarle a la gente. No sé si este 2019 conseguiré entrenar, este verano me quedé con las ganas porque ninguna de las ofertas que recibí me cuadró a nivel esfuerzo/gasto/reporte económico. Yo siempre he dicho dos refranes, uno es mio y el otro es de uno de mis mejores amigos, el mio dice: “Lo barato sale caro”, y el de mi amigo, que me gusta mucho más pero que encierra el mismo mensaje dice: “El dinero del pobre va dos veces a la tienda”. Ojala este año que viene pueda volver a entrenar, me gustaría, sobretodo porque soy un gran entrenador.
Y hasta aquí mi análisis de este 2018 y mis peticiones para 2019. Os podrá sonar todo muy petulante, muy de persona crecida. He exagerado mi mensaje hoy aquí, pero lo hago con una pretensión, la de abrirte los ojos a ti lector. Analízate desde un prisma totalmente positivo y encontrarás muchos caminos que se te resisten. Aprende a darte el valor que tienes, que seguro que será altisimo. Cuando uno gana una medalla sube al podium, y lo hace eufórico no medio avergonzado, permitete a ti mismo recibir la medalla sonriendo y no con la cara ruborizada y la mirada semi agachada. Es lo más difícil del ser humano, pero creer en ti mismo te hace dar un gran paso en tu estado de felicidad.
Pasar unas fiestas maravillosas y encarar el año nuevo como una posibilidad de ampliar vuestras fronteras.

el lado bueno de las cosas

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s