En la crueldad está lo mejor, pero deja herida.

Hola a todos, menuda final four pudimos ver este fin de semana en Santomera. Si los medios de comunicación no han parado de elogiar al fútbol por las eliminatorias de champions de este año y lo emocionantes y sorprendentes que han sido, yo digo que nuestro deporte barre en emoción, en crueldad, en cambios radicales de un segundo a otro y en miles de cosas más al deporte rey, y para muestra todo lo vivido en la final del domingo.

Pero vayamos por partes, el sábado en las semifinales se vivió una primera semifinal, entre Santo Ángel e Infante que resultó bastante infumable, en cuanto a juego se refiere. No es culpa de ninguno de los dos equipos, simplemente en estos partidos donde te juegas tanto (toda la temporada) a una sola carta, existen muchísimas opciones de que los partidos salgan así, nadie anota, baloncesto super trabado, miedo, muñecas encogidas, rebotes, pedradas, tiros libres que hacen sangrar las retinas,….., hubo un poco de todo. Al final estuvo Infante un poco más sereno y se llevó el partido. Santo Ángel había terminado segundo en liga regular e Infante tercero, así que ahí ya se dio la primera “injusticia”, y lo pongo entre comillas porque no lo considero tal pese a que algunos en la grada se negaban a entender que pese a que los que perdieron habían terminado delante en liga regular si fallabas en este día la validez de todo eso se iba al garete.

La segunda semifinal acrecentó más todavía la sensación de injusticia con el trabajo de toda la temporada, porque los cuartos, Begastri, vencieron a los lideres y anfitriones, Santomera. El partido resultó muy igualado, Santomera cogió ventaja en la primera mitad porque encontraba fácilmente cortes y balones doblados jugando desde el poste bajo, y consiguió una ventaja pequeña de 6 puntos al descanso. Pero en la segunda parte todo cambió, Begastri se puso en zona, era algo que parecía obvio visto desde fuera pero que no es tan sencillo de acometer si eres el entrenador y no lo tienes en tu plan de partido estipulado. Mucho merito para Jesús, se colocó en zona y colapsó a Santomera que se encontró sin las ventajas que estaba consiguiendo en la primera parte, sin tiradores con confianza suficiente para ser una amenaza real a este recurso táctico de Begastri y sin lucidez ni un plan preparado para tratar de superar este obstáculo. No movieron el balón con velocidad, no cargaron el rebote ofensivo, no crearon superioridades en ningún sitio de su ataque, y dejaron de sumar. Begastri en ataque era más regular y finalmente consiguió llevarse el partido y vencer por 9 puntos. Santomera llevaba 20 puntos en 19 minutos de la segunda parte, prácticamente a punto por minuto, y con ese nivel anotador no pudo competir.

Así llegamos a la jornada del domingo, donde el tercer y cuarto puesto no tuvo mucho color. Yo sigo pensando que es un partido que tiene poco sentido, pero bueno, se jugó. Santomera venció fácil en un partido donde cuesta entrar en competición y encontrar tu baloncesto. Al final fue bonito porque fue un homenaje a dos trayectorias muy meritorias durante la temporada.

Y por fin llegó la final. Para mi era la final deseada, mi equipo contra el equipo donde más amigos tengo, y no amigos cualquiera, sino amigos de los de llaga en el corazón. El partido fue de una deportividad exquisita, dos equipos que se respetaban y se sentían mutua admiración, y eso es un triunfo para la imagen del baloncesto. Yo temía que el partido llegase ajustado al final, y lo temía porque en un final ajustado la crueldad se acrecienta. Infante se escapó de 7 puntos cuando quedaban 2 minutos escasos y eso parecía definitivo 59-66, pero Begastri a base de defender y no volver a dejar que anotase Infante, y a base de tiros libres en ataque consiguió situarse con 64-66 y pelota para Begastri a falta de 9 segundos. Padilla tuvo la sangre fría de anotar el triple de su vida desde nueve metros y antes de que el defensor se oliera que pensaba lanzar desde ahí. En ese momento el baloncesto estaba siendo muy cruel con Infante, cuya temporada no merecía un final tan duro, pero sacó de fondo con celeridad y lanzó mi querido Álvaro Bernal un triple de medio campo a la desesperada, Rai en lugar de acompañar simplemente la acción y dejarlo tirar tuvo la imprudencia de intentar obstaculizar el tiro, y la verdad es que arriba le puso un tapón, pero con el cuerpo le tocó. El árbitro tuvo la valentía de señalar falta, y yo creo que falta hubo, y Álvaro con apenas dos décimas por jugarse metió los dos primeros libres y tiró el tercero a fallar para anotarse la victoria, en ese momento el baloncesto fue muy cruel con nosotros. Fue cruel con Rai, cuya ambición y convicción le llevó a disputar una pelota que quizás fuese más inteligente no disputar, pero esa acción dice mucho de un carácter ganador tan fuerte como es el de Rai, y ese carácter puede que hoy le haya quitado un ascenso, pero a la larga le dará muchas cosas más. Fue cruel con todo el equipo, con Padilla que había metido el mejor tiro de su vida, con Juanca cuya lesión a mitad del último cuarto se me antoja crucial para todo lo que pasó después, fue cruel con Lepero, que claramente y por estadísticas y sensaciones fue el MVP de la fase, (aunque si la tradición es dárselo a alguien del equipo vencedor yo creo que también es indiscutible el MVP para Álvaro), en definitiva fueron unos minutos duros para la gente de mi club.
Al poco volvió a ganar el baloncesto, vencedores haciéndole pasillo a vencidos, vencidos honrando con deportividad y devolviendo el pasillo a ganadores, muchos ejemplos de los valores de nuestro deporte, mucha grandeza de grandes personas que forman nuestro mundo.
Desde aquí, aunque ya lo saben en persona, mi más sincera enhorabuena para Infante, increíbles ganadores y merecidos. Mi más sincera enhorabuena a mi Begastri, que estuvieron a dos décimas de conseguir el campeonato, y mi más sincera enhorabuena a los otros dos participantes, Santomera y Santo Ángel porque aunque no les fue bien en el crucial sábado de cada temporada, su año es para enmarcar y para sacar conclusiones muy positivas de enriquecimiento y de mejora.
Por mi parte, disfruté mucho las dos tardes en la grada, departiendo con un montón de amigos: Victor, Miguel y su hermano, mi amado Pedro y su padre, mi querido Jumi y su familia, Rafa Jordá y Javi Pérez, mi gran Joseda, vi a Balta con su camiseta del Begastri puesta, mi gran amigo Zapata analizando aquella semifinal clave a mi lado, los cehegineros Berna, Eva, Dani, Juanjo, Marina, Laura, amigos de infante, amigos y familia de Santomera, vi a Joel,vi a Moises, y podría seguir un rato más, os lo garantizo. Todos me preguntaban lo mismo, ¿el año que viene vuelves o qué?, y no hay nada seguro pero si, creo que volveré. Si será en mi propio club o en otro aún no lo se, pero aún tengo fuerzas y me gusta esto, creo que puedo aportar, creo que puedo ayudar a chavales aún y creo que eso me ayuda en mi crecimiento y me da paz, así que ya os iré diciendo como marchan las cosas pero espero volver y ser capaz de vivir cosas desde dentro tan bonitas como los cuatro entrenadores de este intenso fin de semana han vivido.

Os dejo con la última canción de The cranberries. Así se despide una de las bandas más bonitas de mi vida. Así se despide una voz irrepetible de una persona que prefirió suicidarse antes de aguantar la dura agonía de una enfermedad mortal. In the end. Una preciosidad.

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