Tocando fondo

Hola a todos. Me ha costado lo mio acercarme al teclado. Me ha costado escribir en este, mi foro de baloncesto principalmente, que hemos comenzado la competición con tres derrotas consecutivas y además merecidas. Me ha costado contar esa realidad, asumir que pese a llevar una plantilla que tiene sus virtudes y sus defectos pero que no es ni mucho menos de las peores de la competición la tengo instalada ahí bien abajo en la tabla. La realidad cuando es negativa cuesta afrontarla. No me apetece airearla, no me apetece volverme martir ni pintarme como una victima de las circunstancias, ni tampoco ser mi auto verdugo y arrimar a mi lomo todas las culpas. ¿Cómo encarar entonces esta realidad?, con la verdad, siempre con la verdad.

Comenzar cero a tres me ha servido para que muchos amigos me hagan la reflexión de lo que creen que quiero oír, que los dos primeros partidos han llegado demasiado pronto porque son contra probablemente las dos mejores plantillas de la competición, que me ha tocado ser a mi el que estrena a los dos fichajes americanos de estudiantes de cartagena cuando parecían por las jornadas anteriores un equipo de la parte baja de la tabla, que si mi calendario de inicio hubiera sido otro más benévolo blah blah blah…….., gracias pero no, vivir entre excusas no es para mi.

Mi equipo está formado por un montón de buenos chavales, pero ahora mismo la palabra equipo está fuerísima de nosotros. Prácticamente más de la mitad de mis jugadores aún tienen sus objetivos individuales por encima de los grupales. Cuando ganemos el primer partido (sea cuando sea) sé que hay un buen número de ellos que se alegraran solo si el partido también se les ha dado bien a título individual, si han tenido el protagonismo esperado, las sensaciones positivas o el minutaje deseado. Esa es una realidad que tengo que afrontar, y algunos de ellos podrán recular en su actuar hacía posiciones más sosegadas y grupales con el transcurrir de las jornadas, pero en otros será más difícil, está demasiado enraizado, demasiado intrínseco a ellos. Y esto va de ser equipo. La actitud de ser equipo, la actitud de hacer mi parte, la que sea, pero a muerte. Unos días me pueden encontrar más y otros días menos. Unos días puedo estar acertado en ataque o en defensa y otros días menos, unos días tener un rol más principal y otros menos, pero siempre, en lo que me toque afrontar con el pecho descubierto, el cuerpo caliente y la cabeza fría para dar lo mejor de mi a mis compañeros. Jugamos a un deporte de equipo para dar lo mejor de nosotros a nuestros compañeros, no para que no haya duda de la autoría de los méritos de un partido cualquiera. Cuando Rafa Nadal gana un partido sabemos que todo el mérito es suyo (y de su equipo de entrenadores y demás acompañantes), cuando un equipo de baloncesto compite, el mérito de lo logrado tiene tantos padres y madres como personas de su entorno, por más que la gente siempre intente destacar al más anotador o al entrenador o al más mediático.

Ahora mismo estamos muy lejos de eso, y es en gran parte por mi culpa. Este año me estoy dando un poco de vergüenza a mi mismo. No estoy haciendo bien mi labor, estoy muy lejos de mi mejor nivel. Debo subir con celeridad mi nivel de activación y motivación, debo inspirar señales positivas y no ser el cenizo que hasta ahora estoy siendo. Debo ser faro y no penumbra. Debo ser solución y ayuda y no duda y hartazgo.

Mi análisis me acusa de falta de motivación de vuelta precipitada, de no ser justo ni franco conmigo mismo. Toca reaccionar porque yo les vendo la matraca a mis hijos y a mis alumnos de que uno tiene que dar todo, el cien por cien, y asegurarse que lo está dando todo antes de poder quejarse de una realidad o situación, y yo soy ejemplo, con lo que debo cambiar. El esfuerzo está en mi, y conseguiré cambiar la cara a mi grupo, cambiar ciertas actitudes, llevarlos hacia una subida de nivel, hacia un rendimiento mejor.

Ahora hemos tocado fondo, se puede seguir perdiendo, pero no caer más abajo. Estamos listos para ir hacía arriba, para incrementar nuestra energía y nuestro potencial. Mis jugadores son inteligentes, saben que una temporada conlleva un sinfín de esfuerzos, un sinfín de penalidades y que todo tiene sentido si consiguen disfrutar durante el año. Actuar como equipo, actuar como que me importa mucho esto, entregar toda mi humildad y todo mi compromiso solidario al bien del grupo nos llevará a comenzar a divertirnos. Necesito reir y pienso reir en el siguiente encuentro.

Os dejo con la siempre emocionante canción de unos míticos AC/DC, y también con la ilusión de escalar un poquito el fondo en poco tiempo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s