En vías de extinción

Hay días que lo veo muy cerca, el equipo entrena con equilibrio, con el justo equilibrio entre decisión y compartir, entre botes y pases. Con el justo equilibrio entre intensidad y lectura. Son pequeños destellos, pequeños chispazos que me hacen ver, entrever, situaciones reconfortantes a las que aspiro a llegar.

Luego están esos otros días, días en que hasta las líneas del campo parecen egoístas y equivocadas, el balón bota mucho para unos y poco para otros, el ambiente no es de sumar, el equilibrio está cenando por ahí en una cita romántica con la humildad. “Faraway, so close”, es una expresión muy utilizada en inglés. Tan cerca y a la vez tan lejos, esa sería su definición más exacta a nuestro idioma, donde esta idea no la mentamos tanto.

Mi experiencia de muchos y muchos años entrenando a muchos y muchos egos distintos y similares en tantas cosas me dice que el proceso lleva su tiempo. Pasa su tiempo desde que vislumbras pequeños progresos de lo que quieres crear hasta que esa forma de logro se hace más regular. Pasan bastantes semanas hasta que eso que ya consigues hacer en un alto porcentaje en los entrenamientos eres capaz de llevarlo a un partido. Y más tiempo aún se necesita hasta que eso que has conseguido hacer un alto trozo de partido se consolida y es casi seguro mostrarlo partido a partido. Se necesita tanto tiempo que yo aún no lo he conseguido nunca, llegar al final del proceso de construcción, porque antes se terminan las temporadas y las idas y venidas de unos y de otros por nuestra inestable senda del noroeste provocan tantos cambios cada verano que prácticamente, salvo contadas excepciones, cada año es un nuevo empezar.

Mirar al Real Madrid de baloncesto en la actualidad. A la legua se puede ver que han andado el camino entero, el núcleo se ha mantenido más de 6-7 años junto a su cuerpo técnico. Todo está claro, y seguirá así hasta que no se rompa casi por completo este grupo. El FC Barcelona lleva una plantilla igual o superior a la del Madrid, al menos por nombre, y también llevan un trabajo que viene de atrás, pero todos coincidiréis en que la ventaja actual de los blancos sobre los azulgranas ahora mismo se explica principalmente por este motivo, el de la conjunción, el del poso en la plantilla y el de la táctica y la idea de juego absorbida en sangre, viajando por cada vena.

Ahora mismo me llevo una alegría cada cinco o seis entrenamientos, así que imaginaros cuan lejos estamos aún de funcionar con el equilibrio y autoestima a la que aspiro yo para este equipo. Cada partido ganado te ayuda un poco más, aunque el partido no se haya parecido en nada a lo anhelado, pero ayuda, porque reafirma las cabezas y no es un revés.Pero este es el sino del entrenador, demostrar en pocos meses una idea de juego con la actitud adecuada, la intensidad adecuada y el factor suerte de cara, una idea que tardaría en consolidar mínimo dos años enteros (y me quedo corto), vamos que el trabajo de un entrenador en etapas de no formación, sino de construcción, consiste en llevar a cabo con éxito embarazos de 3 meses de gestación.

Por eso la mayoría de nosotros morimos entre brotes verdes, con más fe que paciencia y desgastados hasta la extenuación. Por eso y por otras muchas cosas, y pese a que los cursos se llenen de más y más nuevos prototipos, el entrenador está en vías de extinción. Tanta gloria lleven como paz dejan.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s